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De repente Internet se volvió la calle Florida

Textos e imágenes por: Fátima Rubino

Los grupos de WhatsApp son la nueva línea de auto ayuda. Se trafican memes, videos, fake news, real news, news que no tienen nada que ver con el Coronavirus y sin embargo le encuentran la vuelta para que se crucen. Twitter recuperó su trono. Instagram está chocho porque una vez más se declara el más popu del grupo. Algunxs decidieron que era su momento para convertirse en pseudo influencers. El capitalismo se está dando alta panzada. Y lo goza. Nos mira fijo, se frota las manos y rodea la línea que dibuja su boca con la punta de su lengua. Que sabrosxs que somos. Y no estoy hablando de las pymes, que una vez más acudieron a su ingenio para ver la forma de salir adelante; ya saben de quienes hablo. Salió nuestro lado más atroz, cómo el pastor que vendía alcohol en gel por $1000 a sus fieles (todavía de no creer), pero también salió el lado más humano, como lxs que armaron fiestas improvisadas en sus balcones para acompañar a lxs vecinxs o mi mamá que juega todos los días vía WhatsApp con su nieto, dándole todo su amor, aunque sea a través de la pantalla.

Somos privilegiadxs,

todxs lxs que estamos acá.

Intentamos reconfortarnos diciendo que este va a ser el momento ideal para retomar la lectura, la serie de Netflix que dejamos colgada, hacer feng shui, aprender a leer mentes y la lista sigue y sigue. Yo no sé bien dónde estoy parada. Sólo sé que una vez más, las palabras siempre llegan para reconfortar. Nunca duden del poder que tienen. Por eso les dejo estos pequeños fragmentos de amigxs que fueron mandando en estos días, que sinceramente yo creo que son pura poesía en el siglo XXI. Ojalá les saque una sonrisa, cómo me la sacó a mí. Amén. 

El capitalismo se está dando alta panzada. Y lo goza.


Se extiende el pensamiento. Se extienden los GIGAS.

Se extiende la cuarentena. Se extienden las ramas. Se extienden las hojas. Achicar, recortar, detener, pausar. Todo se detiene. Todo se detiene, menos el tiempo. El tiempo, el tiempo, el cuerpo. El cuerpo tampoco se detiene. El cuerpo envejece. ¿Alguna vez dejamos de envejecer? Los pelos crecen, las uñas se alargan, la piel se arruga, se cae, se regenera. Habitamos siempre el mismo espacio. Pero, ¿es siempre el mismo? ¿O será una versión nueva? ¿Se pueden crear nuevos espacios en espacios ya existentes? ¿Habitamos siempre el mismo espacio? Se extiende el pensamiento. Se extienden los GIGAS. Se extiende el uso del celular. Se extienden las horas de carga. Se extiende la energía física. La energía emocional está en un limbo. Se extiende el silencio. Se extiende el ruido. Se extiende la intimidad. Se reduce la privacidad. El silencio es intimidad. Todo se extiende. Todo se detiene.


Amor y comida. Comida y amor. Cocinemos juntxs aunque estemos separadxs. Yo te corto la cebolla, y vos llorás mis lágrimas. Yo prendo el fuego y vos hervís el agua. Pasémonos recetas. La receta de las milanesas, de la tarta de atún, del budín de banana, de la mermelada de morrones. Pasémonos recetas para comunicarnos de nuevas maneras. Pásame la receta con señales de humo, por telepatía y mensajería. Pásame la receta para querernos en tiempos de cuarentena. Y si no queda otra, querámonos a la distancia. Pero querámonos igual.

Pásame la receta con señales de humo, por telepatía y mensajería. Pásame la receta para querernos en tiempos de cuarentena. Y si no queda otra, querámonos a la distancia. Pero querámonos igual.


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